Cómo preparar la piel antes de aplicar la base de maquillaje

El secreto para que la piel se vea perfecta es prepararla adecuadamente antes de maquillarla. Una buena limpieza, tonificación e hidratación son los pasos más básicos que nunca deberían faltar, pero hay mucho más.

Seguro que a estas alturas ya estás cansada de escucharlo: para que un maquillaje se vea absolutamente impecable, es fundamental partir siempre de una buena base. Y no me refiero a una buena base de maquillaje sino a una piel bien cuidada, sana y correctamente preparada para ello. Ese debería ser siempre el punto de partida de cualquier look. Evidentemente, los cosméticos no hacen magia (al menos no en cuestión de minutos) por lo que, para llegar a este punto, es importante seguir con constancia una rutina de cuidado facial. Pero, si ya lo haces, preparar la piel con una serie de pasos antes de maquillarla te ayudará a sacarle el máximo partido y conseguir que se vea en todo su esplendor. Carminia Albornoz, maquilladora profesional, nos desvela todos los trucos que ella pone en práctica en cada sesión.

Lo primero de todo, como no podía ser de otra manera, es comenzar con una limpieza. Actualmente, podemos encontrar multitud de productos diferentes para hacerla (leches limpiadoras, aceites limpiadores, productos bifásicos, geles, etc.) pero, si pensamos maquillarnos después, lo ideal sería decantarse por opciones suaves para evitar el posible enrojecimiento de la piel. Según Carminia Albornoz, “deberíamos evitar siempre los limpiadores exfoliantes o la microdermoabrasión si vamos a maquillarnos a posteriori. Es preferible utilizar leches, geles, aceites o incluso agua micelar, y preferiblemente si todos estos productos son específicos para pieles sensibles”, comenta.

A continuación, sería el momento de aplicar el tónico, un paso que la maquilladora considera fundamental. “Sus funciones principales son acabar con los residuos de suciedad que hayan quedado en el cutis, minimizar el aspecto de los poros, restablecer el pH de la piel, aportarle equilibrio y refrescarla”, explica. “Existen diferentes tónicos para cada tipo de piel pero, especialmente en este caso, yo recomiendo utilizar tónicos sin alcohol y, de nuevo, mejor si son para pieles sensibles”. Acto seguido, procederíamos a preparar la piel teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada una. Lo más básico sería aplicar una crema hidratante adaptada a nuestro tipo de piel y, si lo deseamos, podemos complementarla con un sérum que aplicaríamos previamente y que nos ayudaría a reforzar su preparación. Según Carminia Albornoz, lo realmente importante es hidratar la piel: “Si no lo hacemos correctamente, cuando apliquemos los productos de maquillaje (y más si éstos son líquidos y/o cremosos) nuestro rostro intentará “beber” de esa hidratación. Y así es como nuestros maquillajes luego se descomponen con el paso de las horas”. 

Una vez hayamos aplicado la crema hidratante, llega el turno del contorno de ojos. Porque, a contrario de lo que mucha gente sigue creyendo, para tratar esta zona es 100% recomendable utilizar un producto específicamente diseñado para ella. Además, tal y como añade Carminia, “la zona del contorno de ojos está sujeta a mucho movimiento debido a la gesticulación por lo que, si está mal hidratada, con toda seguridad el maquillaje terminará creando pequeñas líneas”. Otro de los gestos que podemos poner en práctica para mejorar la apariencia de nuestra piel es masajearla justo antes de maquillarla. Pero ojo: Carminia advierte de que hay que tener cuidado al hacerlo. “A mí me gusta mucho masajear la piel cuando trabajo con modelos, actrices, novias o invitadas, pero siempre recordando que, si me excedo en el trabajo manual, puedo activar de más la circulación del rostro y generar rojeces”. Lo ideal, por tanto, es realizar un masaje suave que favorezca la absorción de las cremas de tratamiento y que active ligeramente la circulación, pero siempre con precaución. “En el mercado, además, existen accesorios que hacen esta tarea incluso más agradable, como son las piedras de cuarzo rosa, de jade o un Mikoro, que es una especie de masajeador metálico”, puntualiza la maquilladora.

El último paso antes de pasar al maquillaje sería utilizar, si así lo deseamos, una prebase. Y es que la aplicación de este tipo de productos es totalmente opcional y, normalmente, depende del resultado que se espere conseguir. En palabras de Carminia Albornoz: “Si estoy intentando crear un maquillaje muy duradero (como en una boda o evento), sin lugar a dudas la utilizaría. Pero quizá no sea necesario utilizarla todos los días, sobre todo si no te importa que tu maquillaje no aguante perfecto durante tantas horas”, matiza. Este tipo de productos, además de prolongar la duración del maquillaje también suelen perfeccionar la superficie de la piel para que la base se asiente mejor sobre ella. Son, por tanto, un paso que podemos saltarnos en el día a día pero que, desde luego, se convierte en un auténtico must en aquellas ocasiones en las que queremos deslumbrar.

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